Dispositivos móviles: un arma para luchar contra el analfabetismo en África

En pleno siglo XXI, el analfabetismo continúa siendo un problema muy real y presente en los países en vías de desarrollo. En el continente africano todavía hay países donde una gran mayoría de los ciudadanos de más de 15 años no tienen capacidades básicas de lectura y escritura. En Burkina Faso, Níger o Sudán del Sur, la tasa de analfabetismo supera el 70%; mientras que Zimbabwe y Guinea Ecuatorial son los únicos países por debajo del 10%.

Al mismo tiempo, el número de africanos con acceso a dispositivos móviles está aumentando a un ritmo significativo en los últimos tiempos. Ya son alrededor de ocho de cada diez los que cuentan al menos con un teléfono; y en el segundo trimestre de 2013 las ventas de smartphones superaron por primera vez a las de aparatos convencionales.

Estos datos contrastan con el escaso acceso a libros de muchísimos habitantes del continente: se calcula que en Sudáfrica, uno de los países con más líneas móviles activas, no hay un solo ejemplar en el 51% de los hogares. Así las cosas, los dispositivos móviles están ganando terreno como arma eficaz en la batalla contra el analfabetismo.

Precisamente esta es la oportunidad que quiso aprovechar el proyecto Yoza, lanzado en Sudáfrica hace ya varios años. Durante la fase piloto, en diciembre de 2009, se publicó una novela adaptada en forma y contenido a dispositivos móviles, disponible en inglés e isiXhosa (una de las once lenguas oficiales de Sudáfrica). Los lectores podían interactuar con ella, discutiendo la evolución del argumento, dejando comentarios e incluso aportando por escrito sus ideas para una secuela, que vio la luz pocos meses más tarde.

En este país, un best-seller es un libro que vende unas 3.000 copias… pero fueron 34.000 los que leyeron estas dos novelas desde teléfonos móviles. Se publicaron más de 4.000 comentarios y se recibieron otras tantas aportaciones en el concurso de ideas para la segunda parte. El éxito llevó a incrementar la oferta de títulos y géneros disponibles. Hasta se adaptaron algunos clásicos.

Más recientemente han surgido en Sudáfrica otros proyectos que tratan de aprovechar el potencial de los móviles para popularizar la lectura entre la población. FunDza está creando comunidades muy activas de lectores y escritores noveles y Nal’ibali trabaja con tesón para acabar con el analfabetismo infantil. A nivel global es digna de destacar Worldreader, una iniciativa para poner libros digitales al alcance de todo el mundo, con presencia en 54 países, muchos de ellos en África.

Aunque todavía queda mucha tarea por delante, está probado que la expansión de teléfonos y dispositivos móviles adecuados para la lectura representa una magnífica oportunidad para elevar el nivel cultural de la población de los países en desarrollo. Además de conseguir que estos proyectos continúen surgiendo y creciendo, hacerlos rentables e independientes de la financiación externa es otro de los retos que sus impulsores deben asumir.

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