Inéditos vuelve en mayo a La Casa Encendida
Inéditos, el programa de Fundación Montemadrid que acompaña a jóvenes comisarios y comisarias en su entrada al circuito profesional, facilitando la producción de su primera exposición y su visibilización pública, regresa en mayo con nuevas propuestas creativas y expositivas.
En sus 23 ediciones, hemos apoyado a más de 60 comisarios emergentes, ofreciendo un acompañamiento integral que abarca desde la producción de los proyectos hasta la publicación de catálogos y su difusión.
Inéditos continúa siendo un espacio clave para artistas, investigadores, docentes, gestores y productores culturales, así como para comisarios independientes que hoy cuentan con una destacada proyección nacional e internacional, como Juan Canela, Emma Brasó, Ángel Calvo Ulloa, Luisa Espino, Irina Mutt o Neme Arranz.
Desde el 16 de mayo y hasta el 26 de julio, el público podrá visitas las dos exposiciones seleccionadas en La Casa Encendida.
Kumusta na kayo?
Comisariada por Álvaro Talavera
(Murcia, 1992)
Kumusta na kayo? reúne a cinco artistas y colectivos filipinos que exponen por primera vez en España. A través de medios como la fotografía, la autoedición, la instalación de vídeo, la pintura colectiva y el arte en Internet, la exposición propone una aproximación a las formas de vida de la Manila contemporánea, tomando su paisaje urbano como eje narrativo.
La megalópolis actúa a la vez como escenario y metáfora. Las obras resignifican las huellas de la colonización mediante relatos de resistencia, identidad y memoria, y desplazan el discurso colonial dominante. La exposición se concibe como un espacio desde el cual los artistas ejercen su derecho a narrar su propio territorio y su propia historia.
Y me convierto en un río, cuya lengua marrón no descansará
Comisariada por Raquel Algaba
(Madrid, 1992)
En nuestra relación contemporánea con la naturaleza, plantas, cuerpos y sistemas técnicos se entrelazan, transformando tanto el entorno como nuestra manera de percibirlo. Las obras que conforman este proyecto exploran esa condición liminal, abriendo la mirada más allá de una perspectiva exclusivamente antropocéntrica.
La propuesta curatorial entiende el espacio expositivo como un invernadero expandido, donde cada instalación genera su propio microclima y ritmo de crecimiento. Las peanas ondulantes evocan un terreno vivo en el que las piezas se integran como parte de un ecosistema en resonancia. El resultado es un paisaje simbólico y compartido que invita a replantear nuestra relación con la naturaleza.