La ex refugiada somalí 'Mama' Hawa recibe el Premio Nansen para los Refugiados
La ex refugiada somalí Hawa Aden Mohamed, conocida como 'Mama' Hawa, ha sido galardonada con el Premio Nansen para los Refugiados 2012 que entrega anualmente la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) a personas u organizaciones que han destacado por su labor en favor de la población desplazada.
Este premio consite en una medalla conmemorativa y una dotación económica de 100.000 dólares por parte de los gobiernos de Noruega y Suiza, que se destinan a un proyecto del ganador que beneficie a las personas desplazadas.
Mama Hawa nació en la ciudad de Baidoa, en el centro de Somalia, en 1949 y ha dedicado gran parte de su vida a la lucha por mejorar las condiciones de vida de los refugiados y los desplazados internos. Su historia es todo un ejemplo de cómo la educación puede cambiar la vida de una persona y repercutir con ello en los demás.
Cuando era una niña su padre le permitió ir a la escuela, algo inusual entre las niñas somalíes de entonces, y a partir de ahí Mama Hawa no ha dejado de formarse y de defender la educación como un motor para conseguir la justicia social:
Sin educación no existes; físicamente sí, pero mental y emocionalmente no existes
Tras el colegio, esta activista somalí continuó su formación en India, donde pasó ocho años estudiando y se licenció en Nutrición y Desarrollo Infantil. Al finalizar sus estudios volvió a Somalia y trabajó dirigiendo el departamento de Educación de la mujer del Ministerio de Educación, además de en una tienda de ropa que abrió con una de sus hermanas.
Una mujer desplazada
Mama Hawa forma parte de esos más de dos millones de somalís que se vieron obligados a huir de sus hogares y buscar refugio en otros lugares.
En su caso, salió por primera vez en 1991 refugiándose en Kenia y Canadá y, aunque regresó eventualmente en 1995, no fue hasta 1999 cuando volvió definitivamente a Somalia, estableciéndose en Galkayo donde creó un centro de educación para mujeres y niñas somalíes desplazadas: el Centro de Educación para la Paz y el Desarrollo (Gecpd).
En él, además de recibir clases de alfabetización, sus alumnas toman conciencia de sus derechos fundamentales y se tratan temas tan complejos como la mutilación genital femenina, el matrimonio precoz, la violación o el sida.
En los últimos años el Gecpd ha incorporado clases de formación profesional y un espacio de ocio para chicos, permitiéndoles mantenerse alejados de las calles y correr el riesgo de implicarse en un grupo armado.
Mama Hawa ya alcanzados sus 63 años y continuará trabajando desde su centro para empoderar a personas desplazadas a través de la educación, siguiendo su máxima de que "la educación lo es todo".