Celebramos el Día Mundial de La Poesía con Javier Hernando Herranz

La más depurada de las artes literarias, la capacidad de expresar lo inasible y contener en sí toda la belleza. La poesía es, como decía Gabriel Celaya, un arma cargada de futuro y a ese futuro nos dirigimos precisamente cuando creamos hace ya más de 10 años, el Premio de Poesía Joven de RNE y Fundación Montemadrid.

Con la intención de dar a conocer a poetas emergentes, darles visibilidad y facilitarles la posibilidad de publicar, hace unas semanas fallamos el premio de la XIII Edición del concurso de Poesía Joven. Un jurado formado por Esperanza López ParadaLuis Alberto de CuencaIgnacio ElgueroJavier Lostalé Amalia Bautista dio como ganador a Javier Hernando Herranz, de 29 años y natural de Ávila.

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Hoy, Día Mundial de La Poesía, celebramos la jornada adelantando en exclusiva algunos fragmentos de su poemario Todos los animales muertos en la carretera, que será publicado por la Editorial Pre-textos y que le entregaremos en mano el próximo 2 de junio en La Casa Encendida.

¡Feliz día a todos!

TRANSITAMOS EL CENTRO Y LAS AFUERAS
(…)
ahora que me he dado cuenta de los errores:
de los aciertos que son errores
y de los errores que siguen siendo errores;
ahora que estoy aquí,
repitiéndome de nuevo, como un completo imbécil
que no ha sido todavía capaz de aprender de qué va esto;
ahora,
que volverá incansable, una y otra vez,
hasta que ya no vuelva;
ahora que soy el zorro atropellado en la carretera
de tanto cruzar de un lado al otro,
ahora que te he dado un buen susto
cuando conducías por la noche, de regreso a casa;
ahora, me pregunto.

*****
HICIMOS UN CUENCO CON NUESTRAS MANOS PARA PENSAR EL VACÍO

Aquí hay cincuenta piedras a la orilla del río.
Esperando a disolverse, cincuenta piedras a la orilla del río, para ser río.
Cincuenta piedras esperando para disolverse y, quizá,
cincuenta piedras disueltas en el río esperando a formar parte, quizá,
de ciento cincuenta nuevas piedras a la orilla de algún río.
Aquí hay cincuenta piedras y nadie las mira.
Aquí hay cincuenta piedras.
Y también hay un río.
*****
OLVIDAMOS EL TERROR DE LA AUSENCIA

Cuando te mueras serás inmortal.
Habitarás en los nidos
de los pájaros y del campo aprenderás
la respiración del agua y la humedad
sencilla de las hojas verdes.
Cuerpo feliz.
Tendrá que haber algo auténtico.
Aspiras a la imposibilidad.
Fresco sonido de sombra.
En la carretera dejarán un cesto con menta
y el aire se inundará de olores tiernos.
El mundo tiembla.
Llega la noche.
Amanece, sin novedad, sin ti.

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