#GenteMontemadrid: Andrea Serrano, aprender sin fronteras

Viajar es una experiencia que suele aportar siempre cosas positivas y más aún si otorga valor al futuro laboral. Es el caso de la beca “De Madrid a Europa. Erasmus+ FP” convocada por la Fundación Montemadrid y cofinanciada por la Unión Europea, que promueve una capacitación profesional de calidad con dimensión europea a través de la realización de prácticas en empresas en otros países. La protagonista del mes de septiembre es una de las alumnas que ha vivido esta aventura. Su nombre es Andrea Serrano, tiene 20 años y realizó prácticas durante dos meses en Máribor, Eslovenia.

Eres alumna de uno de los 23 centros educativos que forman parte del consorcio coordinado por la Fundación Montemadrid. ¿Qué has estudiado?

He hecho un grado medio de peluquería y estética. Al principio no era lo que yo quería hacer, pero no iba a estar un año sin hacer nada. Empecé un poco triste pero a medida que fue pasando el tiempo me fue gustando más, conocí a gente muy divertida y me surgió la oportunidad de hacer el Erasmus que era algo que yo jamás me había planteado. Mi hermana y yo lo hablábamos cuando éramos pequeñas pero sabíamos que era muy difícil. Cuando me dieron la oportunidad no me creía que estuviese pasando de verdad.

¿Por qué decidiste presentarte a la beca FP Erasmus +?

Yo soy bastante nerviosa y, cuando surgió la oportunidad, una profesora me dijo que me apuntase pero yo no quería. Pensaba que no era para mí porque yo estoy muy apegada a mi familia. Pero me insistió y así empezó todo. La mejor decisión de mi vida.

Ya han pasado varios meses desde tu vuelta, ¿qué tal fue la experiencia?

La experiencia que yo viví es algo que debería hacer todo el mundo porque vuelves completamente renovado. Al principio tenía mucho miedo, pero teníamos un profesor que nos acompañó para vigilar que todo fuese bien. La suerte que yo tuve es que además tenía a mis compañeros. La gente que conocí allí es lo mejor del viaje.

¿Te gustó Eslovenia?

Me gustó muchísimo. El día que me dieron la noticia estaba muy nerviosa. Mi primera opción era Irlanda y me quedé blanca cuando vi que me había tomado Eslovenia. Yo pensé, ¿dónde me voy? Pues es precioso. Conocí a mucha gente de otros países que estaban también de Erasmus y ese cúmulo de influencias es maravilloso.

¿Fueron las primeras prácticas que hacías? ¿Cuáles fueron tus tareas?

Sí, fueron las primeras. Las hice en una peluquería. Estaba más nerviosa por las prácticas que por el viaje, porque nunca lo había hecho. Pero todo lo que necesité me lo enseñaron y me trataron muy bien. En cuanto a las funciones, yo me encargaba de la recepción de los clientes y los preparaba para el corte o el tinte. Me vino muy bien porque si me hubieran puesto directamente a cortar el pelo a una persona no hubiese sabido cómo hacerlo, pero de esta manera fui cogiendo soltura y me dio muchas ganas de seguir aprendiendo.

Ahora estás trabajando, ¿crees que valoran que hayas hecho esta beca en las entrevistas?

Valoran el hecho de que tenga esa experiencia de trabajo. Estar en un entorno distinto y poder adaptarse. Valoran mucho que al tener solo 20 años haya sido capaz de vivir esa experiencia. Para mí es uno de los factores que hace que se decanten por mi a la hora de contratar.

¿Qué le dirías a alguien que está pensando en aplicar a esta beca?

Que no se lo piense. No pierde nada por intentarlo y todo lo que va a recibir es positivo. Lo único que se consigue yendo de Erasmus son cosas buenas.

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