“Participar en el Cuerpo Europeo de Solidaridad es explorar partes tuyas que no conocías”

El Cuerpo Europeo de Solidaridad es un programa financiado por la Unión Europea cuyo objetivo es crear oportunidades para que los jóvenes trabajen, hagan prácticas o colaboren como voluntarios en Europa.

En Fundación Montemadrid estamos acreditados como organización de apoyo en materia de voluntariado dentro del Cuerpo Europeo de Solidaridad, lo que nos permite acompañar a los jóvenes en su experiencia antes, durante y al finalizar sus proyectos de voluntariado.

Para conocer un poco más a cerca de este tipo de oportunidades, María Silva nos cuenta su experiencia:

Varias veces me preguntan como una chica de Verín, un pueblo de Ourense, ha terminado viviendo en una aldea en la campiña galesa, en Reino unido.  Me llamo María, tengo 28 años, y estoy realizando un voluntariado de 10 meses en Gales con la organización Leonard Cheshire.

Mi historia con el Cuerpo Europeo de Solidaridad empezó hace casi dos años cuando oí hablar de él por primera vez y fui a una reunión informativa para saber qué era eso del voluntariado en otro país. En ese momento, supe que quería vivir esa experiencia y que el momento era ahora, justo estaba terminando un master y no tenía nada pactado para cuando acabara. Pero… se metió por medio una pandemia y todos tuvimos que gestionar una situación nueva y que no podíamos controlar al 100%.

Después de un largo proceso incluyendo búsqueda de proyectos, covid-19, cancelaciones, retrasos de comienzo de proyecto, papeleo, Brexit, visado, más papeleo, un viaje en avión, otro en tren y un último en furgoneta, llegué a Llanhennock (Newport), mi nueva casa.

Trabajo en una residencia con personas con discapacidad, colaboro con el equipo de actividades y en breve empezaré a apoyar al equipo de marketing, así como con otros proyectos de voluntariado de Leonard Cheshire. Entre las actividades que hacemos están jugar a juegos, dibujar, jardinería, excursiones, estimulación sensorial y baile. Debido a la situación actual hay algunas actividades que no se pueden hacer o están limitadas, como salir al cine, a espectáculos o hacer reuniones multitudinarias.  El día a día es muy divertido aquí y la gente es muy abierta y animada. Se trata siempre de fomentar una vida independiente y al mismo tiempo estimulante para los residentes.

Participar en un proyecto de voluntariado dentro del Cuerpo Europeo de Solidaridad es una forma de explorar partes tuyas que no conocías y reforzar las que ya tenías. En mi caso, yo estudié psicología y luego me especialicé en neuropsicología y había trabajado antes con personas con discapacidad, pero es maravilloso ver una nueva perspectiva, una nueva forma de trabajar con ellos y aprender día a día de ellos. Al mismo tiempo que desarrollas habilidades profesionales también exploras facetas personales, lo que conlleva un crecimiento mayor. Llegué hace poco más de tres meses y ya empiezo a notar cambios. Lo que parecía duro al principio ahora es llevadero y lo que era nuevo, desconocido y a veces me producía estrés, ahora es rutinario y familiar.

El principio resulta duro, pues son muchos cambios, otro idioma y otra cultura. Todo es distinto, diferente a tus costumbres y tienes mil dudas las 24 horas del día.  A veces cosas cotidianas como hablar por teléfono, coger el autobús o registrarse en el médico, puede parecer sencillo si lo haces en tu entorno, pero puede ser todo un mundo hacerlo por primera vez en otro país. Salir de esa zona de confort, enfrentarse a situaciones que jamás antes habías experimentado, es parte del crecimiento del voluntariado y creedme, te sientes muy bien cuando consigues expresarte y la gente te felicita por cómo lo haces.

Otra de las partes que disfruto y valoro, más aún después del año pasado, es conocer gente nueva, de diferentes países e intercambiar culturas. No solo a la gente del trabajo o de la zona, también a otros voluntarios que están pasando por lo mismo que tú y en los que te puedes apoyar cuando lo necesitas y hacer piña.

Me siento muy afortunada de estar viviendo esta experiencia y animo a la gente que, si tiene la oportunidad, lo haga sin miedo. Es un proyecto que siempre vas a recordar y que probablemente te cambie la vida de alguna manera. Nunca está de más salir de tu mundo para explorar el que hay fuera.

El proyecto en el que participa María, es solo uno de los cientos que puedes encontrar en el portal del Cuerpo Europeo de Solidaridad. Si su experiencia te anima a saber más sobre este tipo de oportunidades, no dudes en ponerte en contacto con el Espacio Para el Voluntariado de Fundación Montemadrid o acudir a una de nuestras sesiones informativas sobre el Cuerpo Europeo de Solidaridad.

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